Finanzas personales en progreso

Conceptos introductorios

Qué es la seguridad financiera

Es un concepto cuya descripción varía en función a la fuente que se consulte.

Aquí vamos a delimitarla en un sentido libre y amplio.

Activa

Cuando se tiene capacidad para cubrir, sobre todo con ingresos activos como la nómina, los gastos mínimos e irrenunciables del individuo y su familia, tales como alimentos, ropa, medicamentos, alquiler o hipoteca, etcétera.

En este supuesto, si fallan los ingresos activos deviene un gran problema económico.

Aquí se encuentra la mayoría de personas en edad laboral.

Pasiva

Este es el tipo clásico de seguridad financiera que recoge la mayoría de autores actuales.

Supone que los gastos básicos del individuo son cubiertos de forma pasiva. Y no mediante ingresos activos como los rendimientos del trabajo.

A modo de ejemplo, si la suma de gastos mínimos de una persona ascienden a 600 euros al mes, esta cantidad se obtiene a través de ingresos pasivos tales como alquiler de inmuebles, derechos de autor, comisiones de afiliación por venta en una página web, etcétera.

En el mejor de los escenarios, estos ingresos pasivos provienen de diferentes fuentes para evitar que la caída de una de ellas afecte al total.

El fondo de seguridad

Supone disponer de los recursos necesarios para poder hacer frente a los gastos mínimos del individuo y su familia durante un período de tiempo concreto en el que excepcionalmente no se generara otro tipo de ingresos. Con independencia de si la fuente principal de ingresos es activa o pasiva.

Por ejemplo, acumulando los ahorros que permitan cubrir los gastos mínimos durante un año, ante la posibilidad de perder el trabajo y tener que estar un tiempo sin ningún otro ingreso.

Tienen que ser recursos propios y estar disponibles de manera inmediata.

Actualmente sigo construyendo mi fondo de seguridad con al menos el 50% de la discreta cantidad mensual que destino a ahorro.

Lo deposito en una cuenta creada específicamente para este fin; con lo que la misma no tiene recibos domiciliados ni tarjetas de débito asociadas para evitar desorden y tentaciones.

Para calcular la cantidad mensual de tu fondo de seguridad deberás tener en cuenta tus gastos de hipoteca o alquiler; cesta de la compra; luz y otros suministros como gas; formación; así como una pequeña partida para medicamentos y reposición de prendas de vestir, etcétera.

Qué son la independencia y la libertad financiera

La independencia financiera se adquiere cuando el individuo recibe ingresos suficientes no solo para atender sus gastos mínimos, sino también otros que le permiten mantener su nivel de vida deseado. Por ejemplo, recibir clases de yoga; ir a restaurantes, hacer una vez al año un viaje en crucero, etcétera.

Por último, la libertad financiera se obtiene cuando una persona genera más ingresos que los que necesita para mantener su nivel de vida. En el mejor de los casos, son ingresos pasivos. Por lo que puede no trabajar y vive completamente de las rentas recibidas.

Punto de partida: a menos de un mes del colapso financiero

Muchas personas están a menos de un mes del colapso financiero.

Es decir, si fallaran sus ingresos ordinarios no tendrían la capacidad de subsistir ni siquiera unos días sin recurrir a recursos externos; ya sea a través de la vía familiar o la financiación bancaria.

Esta situación genera mucho estrés e incertidumbre. Y en caso de producirse un fallo del ingreso principal, la consecuencia puede ser dramática.

La mejor manera de evitarlo es construyendo el fondo de seguridad.

Cómo mejorar mis finanzas personales

Control de la deuda improductiva

Se trata de evitar y reducir al máximo la deuda contraída para la adquisición de productos tales como viajes, coches, material deportivo, etcétera, que no vayan a generar un rendimiento económico asociado.

Por lo tanto, no se trata de no estar endeudado. Sino de no estarlo por bienes de consumo, estén o no asociados a conductas aspiracionales.

Plan de reducción de deudas personales

Tal y como indica Vicens Castellano en su libro Ajuste de Cuentas, lo primer que hay que hacer cuando estás en un agujero, es dejar de cavar.

Por ello, cuando se dispone de deudas personales improductivas, lo primero que propone es reducir los gastos, precisamente, reduciendo las deudas.

Para empezar, hay que determinar una cantidad fija mensual que se puede retener al inicio de cada mes para destinarla a la amortización de la deuda y hacer un listado de los créditos activos que se tiene, en función al tipo de interés que se está pagando por ellos y no de la cantidad adeudada.

Una vez se dispone de la anterior información hay que destinar la cantidad fijada a la amortización de los créditos; empezando por el que se paga más interés. Conforme se vayan cancelando, destinar la cantidad inicial, más las mensualidades que se abonaban a los créditos ya cancelados, para hacer lo propio con el siguiente. Y así sucesivamente hasta cancelarlos todos.

Control de gastos

Atención a los gastos hormiga

Hay que revisar y eliminar algunos de los gastos recurrentes prescindibles, más conocidos como gastos hormiga. Porque aunque suponen pequeñas aportaciones periódicas que se pueden asumir, si se observa su suma anual, representan una cantidad económica relevante.

Por ejemplo, ¿para qué quiero tener una suscripción de storytel por 9 euros al mes si no escucho ni un audiolibro completo en este periodo?

¿No será mejor comprarlo cuando realmente quiera consumirlo?

Conviene revisar en este punto todos los gastos recurrentes, tales como la compra de coleccionables y las suscripciones a servicios online (como dropbox, netflix, spotify, etcétera), que se han convertido en una de las grandes máquina destructoras de dinero.

Y plantearse también, por ejemplo, si merece la pena comprar un periódico diariamente en papel o si se puede desayunar en casa en lugar de gastarse 4 euros todos los días en el bar de la esquina.

Eso sí, tampoco se trata de eliminar necesariamente este tipo de gastos por completo. Pero sí de pensar en reducirlos al máximo o de valorar si su alternativa más económica podría producir el mismo grado de satisfacción.

Vivir sin coche

Por otra parte, para mantener lo más bajos posibles tus gastos puedes plantearte vivir sin coche. O reducir los gastos de su mantenimiento.

Compra reflexiva

Desde hace algún tiempo hago lo que los responsables de marketing no quieres que hagas. Evitar compras impulsivas.

¿Cómo hacerlo?

Cuando quieras comprar algo que no sea un producto de urgente necesidad como un medicamento, deja pasar varios días antes de hacerlo; de forma que vayas comprobando durante ese periodo más largo de tiempo si realmente lo necesitas y merece la pena hacer el esfuerzo económico que requiere.

Hace más de 10 años utilicé durante un tiempo una técnica que me sirvió para empezar a controlar mis impulsos de consumo.

Iba a la zona comercial más importante de mi capital de provincia con un billete de 500 euros en el bolsillo del pantalón.

Debía exponerme a la oferta comercial. Y volver a casa con el mismo billete de 500 euros.

No compraba porque no pudiera. Sino porque no quería.

En este punto es importante ser consciente de que si quieres mantener una actitud racional en la compra, vas a tener que enfrentarte a comercios como amazon; que te conquistan con la puesta en marcha de procesos de venta muy fáciles y que saben qué quieres comprar en cada momento gracias a la inteligencia artificial.

Reducir el coste de la compra del supermercado

La adquisición de alimentación supone una de las grandes cuentas mensuales de cualquier familia.

Para reducir el gasto en esta partida los expertos recomiendan, por ejemplo, acostumbrarse a ceñirse a una lista previamente cumplimentada para evitar las compras de última hora.

También conviene comparar entre diferentes marcas de un mismo producto e intentar adaptarse a las blancas, tales como Hacendado.

Incremento de los ingresos. Especialmente de los pasivos

Qué son los ingresos pasivos

Son aquellos que requieren una aportación inicial de tiempo y/o recursos pero que posteriormente funcionan de una manera automática, aunque sigan precisando de una mínima intervención de supervisión o ajuste.

Pongámonos en el caso de que escribes un libro. Te ocupa un año y medio las fases de planificación, documentación, redacción y promoción de lanzamiento. Pero posteriormente, de manera sostenida, esta obra se vende sin requerir apenas tu implicación. Los ingresos obtenidos en este caso son pasivos durante mucho tiempo.

Piensa en el activo

Padre rico, padre pobre de Robert T. Kiyosaki es uno de los libros imprescindibles sobre educación financiera.

Su autor define los activos como aquellos bienes y derechos que «ponen dinero en mi bolsillo«, frente a los pasivos que realizan el efecto contrario.

Por lo anterior, podríamos considerar con carácter general que los ingresos pasivos provienen de activos.

Teniendo en cuenta, no obstante, que algunos activos precisarán más esfuerzo que otros. Aunque una vez puestos en marcha, su sistema en funcionamiento generará ingresos incluso en los momentos en los que no se esté encima de ellos.

Kiyosaki considera que:

Los ricos adquieren activos

Tales como negocios que no requieren su presencia; acciones de empresas; royalties por propiedad intelectual (canciones  de  música) o industrial (patentes); acciones de empresas; bienes inmuebles que generan ingresos (alquiler, plusvalías de reventa…) y todo aquello «que tenga valor, produzca ingresos o se revalorice, y tenga un mercado disponible«.

Los pobres solo tienen gastos
Por mi trabajo visito muchos hogares. Y tengo comprobado que muchas de las personas que están en precaria situación económica, tienen en su salón las mejores televisiones. Eso sí, compradas a crédito, que es un sistema que dinamiza los mercados pero que lleva a sumar gasto (y más pobreza) a los individuos con menos educación financiera y recursos.
La clase media adquiere pasivos; «pero ellos creen que son activos«

Por ejemplo, según Kiyosaki, la clase media adquiere cada vez mejores casas para vivir (y aparentar), conforme van incrementándose sus ingresos.

Al respecto tiene claro que «si tu casa es tu inversión más grande, tienes un problema«. Porque realmente es por norma general un pasivo y no un activo.

Con todo ello, aunque la estrategia de centrarse en los activos parezca fácil en términos teóricos, la realidad es que en el 80% de las familias, «la historia financiera es un relato de trabajo duro para salir adelante.  No porque sus miembros no ganen dinero, sino porque pasan sus vidas construyendo pasivos en vez de activos«.

Ahorro e inversión

Muchos autores recomiendan reservar desde el primer día del mes una cantidad de ingresos fija o variable en concepto de preahorro. Y después, con el dinero restante y por este orden, pagar los compromisos adquiridos, incrementar el ahorro o gastarlo en experiencias y bienes no necesarios.

Por qué depositar tal cual el dinero en una cuenta del banco no es una buena idea

Entre los bajos intereses que el dinero genera y por la inflación existente, a medio o largo plazo terminarás teniendo menos dinero del que depositas.

Cómo invertir

Considerando lo anterior, hay que desarrollar estrategias de inversión; aunque dependerán de diferentes factores como la coyuntura macroeconómica. Y de los objetivos, preferencias y perfil de cada persona.

Porque por ejemplo, cuanto más joven es, mayor riesgo puede asumir generalmente en sus estrategias; a la vez que puede plantearse opciones de inversión a mayor  plazo.

Por otra parte, el tiempo que tiene para gestionarla; los recursos económicos o la capacidad de endeudamiento que disponga, así como la necesidad que tenga de poder hacer líquida la inversión de una manera rápida en un momento dado o el perjuicio que la pérdida de dicha inversión puede producirle patrimonial o  personalmente, también vienen a condicionar el tipo de inversión.

Algunas opciones de inversión

No son excluyentes entre sí. De hecho la gran mayoría de inversores las combinan para reducir el riesgo.

Acciones en la bolsa de valores

La inversión en bolsa es una disciplina muy amplia que precisa familiarizarse con conceptos tales como análisis fundamental, dividendos, etcétera.

Puede adquirirse acciones en las bolsas de valores para obtener rendimientos en el corto o mayor plazo.

En el primero de los casos, es necesario seguir de manera continua el mercado. En el segundo, quizá no tanto porque puede elegirse, por ejemplo, la estrategia de adquirir acciones de grandes empresas que generen dividendos y crezcan en el largo plazo.

Pero en cualquier caso, invertir en acciones directamente precisa conocimientos y tiempo.

Con todo y con ello, además, tendrás que hacerlo a través de un bróker, al que habrá que abonarle una serie de comisiones por su labor de mantenimiento de cartera e intermediación.

Si te interesa este sector, te recomiendo que sigas, por ejemplo, a Andrea R.

Cuando tenía aproximadamente 15 años rompí una hucha con 60.000 pesetas (360 euros).

Pedí a mi padre que me llevara al banco porque quería invertirlas en acciones de bolsa.

No sé si el director de la oficina bancaria estaba previamente compinchado con mi acompañante. Pero me convenció de que invertir esa cantidad en acciones era una mala idea.

Logró que me fuera a casa sin las acciones y con las 60.000 pesetas, eso sí, ingresadas en la libreta de su entidad.

Para mayor despropósito, me vendió el concepto de que una persona de mi edad tenía que jugar a bolsa sin invertir realmente. Había que hacerlo apuntando con lápiz en una libreta las acciones que compraba y vendía, a la vez que siguiendo su evolución en el teletexto o el periódico. Sin dinero de verdad.

No sé si aquel director de oficina bancaria inspiró lo que muchos años después sería la inversión en criptomoneda. Pero por supuesto que a los pocos días perdí el interés en su juego.

Las acciones que no compré eran de REPSOL en pleno proceso de privatización de la compañía.

Aunque ni siquiera en aquel momento me hubiera importado perder íntegramente la cantidad invertida, el precio de su acción el 04 de junio de 1993 cerró a 6,55 euros (en pesetas). A fecha 05 de junio de 2020 lo hizo a 9,53 euros.

Hubiera pagado importantes cantidades por la gestión de una cartera inicialmente tan pequeña, se han hecho splits en sus acciones, se han repartido jugosos dividendos y REPSOL es uno de los valores más fuertes de la Bolsa de Madrid.

Las 60.000 pesetas no sé en qué me las gasté. Seguramente en cualquier capricho tonto.

Todavía sigue habiendo gente que tiene fe ciega en el criterio de su asesor del banco porque lo conoce toda la vida. Y también la hay que no entiende por qué la educación financiera debiera aprenderse en el colegio desde pequeños.

Participar en otros negocios gestionados por terceros
Fondos de inversión

Son instrumentos de inversión colectiva.

Es decir, muchas personas ponen en común a través de un tercero que gestiona el fondo sus recursos económicos para intentar obtener una rentabilidad individual y futura con las cantidades aportadas.

No son organizaciones sin ánimo de lucro. El inversor espera rentabilizar sus aportaciones y quienes lo gestionan cobra, en mayor o menor porcentaje, comisiones por su trabajo.

Hay diferentes clasificaciones para los fondos de inversión:

  • De renta fija. Invierten en deuda: bonos, letras, obligaciones y pagarés. Son los que ofrecen porcentualmente una menor rentabilidad pero suelen ser los más seguros.
  • De renta variable. Adquieren acciones de empresas que cotizan en bolsas de valores.
  • Mixtos. Invierten en renta fija y renta variable.
  • Globales. Tal y como indica la CNMV, «son los que no tienen definida con precisión su política de inversión: no encajan en ninguna de las categorías que se han descrito. Son fondos que tienen libertad para no fijar de antemano los porcentajes que van a invertir en renta fija o variable, la moneda en que estarán denominados los activos en los que invierta o la distribución geográfica de la inversión«. En esta categoría es posible encontrar fondos con elevados niveles de riesgo.
  • Garantizados. aseguran la recuperación del capital inicialmente invertido más una rentabilidad fija o variable, en una fecha futura determinada.

Por otra parte, pueden considerarse desde el punto de vista sectorial:

  • Genéricos: Invierten en cualquier tipo de valor: farmaceúticas, bancos, ectétera.
  • Temáticos. Lo hacen en compañías de sectores concretos: tecnológicas, etcétera.

Asimismo, desde el punto de vista territorial, hay que tener en cuenta que hay fondos que invierten en valores de un determinado territorio (España, USA, Europa, Japón…) o de un espacio global.

Los fondos de inversión también cabe clasificarlos en función al tipo de gestión:

En mayo de 2020 abrí una cuenta de fondos indexados en Indexa Capital. El objetivo inicial es el de efectuar ingresos en ella de manera recurrente, cuya aportación podré incrementar una vez cancele mi actual hipoteca en 2025, con la finalidad de poder comprar al menos una vivienda en 2040, que alquilaría para que genere rentas de cara a mi tercera edad.
Inmuebles
Oro y plata
Obras de Arte

Recomiendo al respecto ver el documental El precio del arte.

Me interesó mucho la trayectoria de Stefan Edlis, inversor de este tipo de bienes, que tenía en su colección obras de Jeff Koons, Warhol, etcétera.

Adquisición de otros activos tales como patentes, propiedades intelectuales, páginas web, etcétera

Separación de pareja y consecuencias económicas

La mayoría de rupturas de pareja tiene consecuencias económicas, de mayor o menor impacto, sobre los cónyuges.

Blogs de finanzas personales y libertad financiera que recomiendo

  1. FinanzasCasa.com
  2. LaHormigaCapitalista
  3. InversorDirectivo
  4. AlFinLibre

Libros de finanzas personales

  1. Padre Rico. Padre Pobre. Si yo tuviera que leer mi primer libro en esta materia sería sin duda este de Robert Kiyosaki. Si eres clase media o baja, cambiará tu visión de sobre la deuda y enfocará tus objetivos hacia el activo. Este autor ha publicado posteriormente una multitud de secuelas de esta obra que considero que no son necesarias ni tan interesantes.
  2. Independízate de papá estado. Un libro de Carlos Galán para iniciarse en inversión con la finalidad de obtener la libertad financiera. Muy centrado en los fondos indexados, se lee en un máximo de tres horas. Práctico y directo. Ojalá lo hubiera leído antes.

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